Victoria ante el Barcelona en el momento más necesario (71-70)

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Victoria del UCAM CB Murcia ante Barcelona / Javier Bernal.

La Liga Endesa regresaba al Palacio de los Deportes tras la Copa del Rey y las ventanas FIBA. Tres semanas de mucho trabajo para un UCAM Murcia (5V 15D) que buscaba romper la racha de 9 derrotas consecutivas ante el vigente campeón copero.

Sito Alonso tenía todos los efectivos disponibles salvo la baja por lesión de Dejan Todorovic.

El técnico local salía a pista con un quinteto muy físico -Booker, Doyle, Radoncic, Soko y Tumba- con el que parar las rápidas transiciones del conjunto catalán. Precisamente era el Barcelona, con un juego muy directo y veloz, quien inauguraba el marcador de la mano de un enchufado Thomas Heurtel. No obstante, el festival del triple (2/10) llegaba al ataque de los universitarios. La intensidad de Radoncic bajo los aros y los puntos de Booker acercaban al UCAM Murcia en el marcador (8-11) tras un inicio algo dubitativo.

El acierto del francotirador de Alaska, Brad Oleson, y la intensidad defensiva ponían fin a los diez primeros minutos con 13-18 en el luminoso.

La intensidad del campeón copero en el inicio del segundo periodo dificultaba la labor ofensiva de los locales, que no conseguían anotar en los primeros dos minutos.

Los catalanes, liderados por un entonado Kyle Kuric (7 puntos), aumentaban la renta hasta los 9 de ventaja a falta de seis minutos de cuarto. Sin embargo, la aparición estelar de Rudez y la inteligencia de Oleson obligaban a Pesic a parar el partido tras un parcial de 7-0. Ni el tiempo muerto ni los intentos del base francés Thomas Heurtel por anotar conseguían parar el vendaval murciano. Booker servía los balones y Soko y Tumba se encargaban de reventar el aro visitante ante la explosión de júbilo del público presente en el Palacio de Deportes. La metralleta Milton Doyle (6 puntos) se sumaba a la fiesta y con un triple estratosférico mandaba el partido a vestuarios (34-33).

El inicio de segunda parte seguía con la tónica dominante en los primeros veinte minutos: la intensidad. Dos rebotes ofensivos consecutivos, uno de Rojas y otro de Soko, permitían al UCAM Murcia sumar 4 puntos más y colocar el 37-33 en el marcador.

No obstante, el alero esloveno Jaka Blazic sacaba a relucir la calidad blaugrana con dos acciones sensacionales que ponían a los visitantes uno arriba. El alto ritmo de juego y las duras defensas de ambos conjuntos no permitían canastas fáciles, llegando al final del cuarto con un marcador muy igualado (50-49).

Los últimos 10 minutos comenzaban de la mejor manera posible para el UCAM Murcia.

El base holandés Charlon Kloof se suspendía en el aire para anotar, sobre la bocina, la primera canasta del cuarto. El empuje blaugrana obligaba a los murcianos a jugar al límite, lo que provocaba varias pérdidas consecutivas que permitían al Barcelona colocarse por encima en el luminoso. Tal era el nivel de intensidad que ambos equipos entraban en bonus sin haber llegado al ecuador del último periodo. Con menos de cinco minutos para el final aparecía el talento ofensivo de un Askia Booker que, con dos canastas seguidas, colocaba el 65-60 y obligaba a Pesic a parar el partido. Un excelso Heurtel recortaba distancias para los visitantes que veían como se les venía encima la caldera del Palacio de Deportes. Un canastón de Sadiel Rojas tras rebote ofensivo ponía al conjunto universitario tres arriba. Sin embargo, no estaba todo el pescado vendido y, Kuric, desde el tiro libre dejaba el partido en un puño a un minuto para el final. Finalmente, el propio Kuric fallaba el tiro decisivo para el Barcelona y el UCAM Murcia se hacía con la victoria que ponía fin a la racha de nueve derrotas consecutivas. Triunfo muy importante para los universitarios ante el vigente campeón de la Copa del Rey en un partido muy serio y completo de los de Sito Alonso. El recital ofensivo y de pase de Askia Booker (18 puntos, 6 asistencias), la aportación de Milton Doyle (13 puntos) y la intensidad física de Sadiel Rojas (8 puntos y 7 rebotes), claves, en un partido donde la aportación del Palacio de los Deportes fue imprescindible.